Agua para dar de comer a los pobres
Desde tiempos inmemoriales los naturales aposentados en estos lugares aledaños al lago
Titicaca, lado sureste contiguo a la línea limítrofe con Bolivia, en épocas de ausencia
de precipitaciones pluviales practican, como sus ancestros, hacer que el medio ambiente o la
atmósfera se llenen de nubes para llover y humedecer la pachamama o la santa tierra, para que
dé fruto.
Por costumbre estas prácticas se realizaban en los ayllus del actual territorio del distrito
aymará de Conima, provincia de Moho, a cargo de una autoridad llamado Marani (dueño del
año). Eran elegidos en asamblea para cada ciclo agrícola, o sea, para el cuidado riguroso de
todas las chacras del ayllu desde la siembra hasta la cosecha, personas de mayor edad que todos
debían respeto.
Cuando ya existían indicios de sequía o no llovía para comenzar con los preparativos para
la siembra, esta autoridad llamaba a una asamblea, en esta reunión se nombraba una comisión
que se trasladaba hasta la cordillera llamada Callisani Kunka, ubicada en la cadena oriental de
nevados perpetuos, en la misma cadena de montañas donde está situado el nevado Palomani,
contiguo al río Suches, en el territorio de Bolivia.
La finalidad era acarrear agua en un cántaro entre quince a veinte litros; a esta porción de
líquido los naturales la conocen con el nombre de Tullqha Uma (tullqha = yerno / uma = agua).
La cordillera se encuentra a una distancia de dos jornadas y más desde Conima.
La caminata comenzaba al primer canto del gallo, más o menos a la una de la madrugada
para llegar a la entrada del sol al día siguiente de la partida, en las proximidades de la cordillera
Callinsani Kunka; en esta cordillera se encuentran situados varios pozos o cochas de agua
diseminados indistintamente.
Los principales eran tres juntos: en uno de ellos la masa de agua
era de color verde–azul; en el otro de color blanco; y en el tercero de color negro.
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Para sacar el agua de uno de los pozos la delegación en plena cordillera debe cumplir con
una ceremonia ritual como pidiendo la autorización o licencia con mucho respeto y fe de los
achachilas, auquis (abuelos o ancianos) y de la concha ahuicha o Mama Concha (abuela),
dueños de esos lugares y del agua. Entregaban una ofrenda o mesada que era preparada por los
yatires (yatires = sabedores). La mesada constaba de hojas de coca, cebo de llama, piel de gato
montés, flores de clavel rojo envueltos en lana de llama, brindando con coca ahuicha y achachilas
con chicha de quinua y maíz en dos queros grandes de madera de quinua. Toda esta ceremonia
era pidiendo permiso para llevarse un cántaro de agua como yerno para regar sus tierras.
Cumplidos con cariño dichos menesteres, en el momento menos pensado los pozos de
agua producían una emisión repentina y violenta con burbujas grandes y pequeñas de color azul,
verde y blanco. Cuando era de color azul arrojaban el cántaro amarrado en un cordel de lana
de llama, extraía el agua de inmediato.
El comisionado más joven cargaba en su
espalda el cántaro con agua yerno, y se regresaba a trote sin mirar o voltear hacia
atrás hasta una distancia de una legua sin descansar, allí esperaba otro comisionado,
así sucesivamente llegaba el agua yerno a Conima.
Para el acto de recepción del agua yerno todos los
naturales del ayllu esperaban reunidos encabezados por
la autoridad Marani. A la llegada, un grupo de mujeres
adornaban el cántaro con flores de cantuta y claveles
con cariño y fe; a la vez eran mojados totalmente con
chicha los comisionados. No importaba la hora de
llegada sea de día o de noche para hacer bailar al
agua yerno que también era nominado. Uno de ellos
cargaba el cántaro en su espalda en un aguayo de color
negro; el baile lo realizaba al compás de la música de
jacha pinquillos (quenas grandes) y cajas que generalmente
eran para este acontecimiento.
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Recopilado por escolares peruanos para las generaciones presentes y futuras
Todos los concurrentes participaban haciendo bailar al agua yerno, vestidos de color negro,
agarrados con las manos en hileras tanto varones como mujeres, libando abundante chicha
conforme iban bailando.
A cierta hora el cielo empezaba a nublarse, continuaba a no descansar,
luego empezaba a llover; este acontecimiento duraba varios días hasta que lloviera.
Cumplidos
los propósitos se guardaba el agua yerno en un rincón oscuro dentro de una habitación. En este
acto todos bebían chicha tanto mujeres como varones y niños, también mascaban coca.
Cumplían un papel importante las fases de la luna Nueva (huahua phajsi). Si en ésta no
surtía, lo hacían en luna Llena (urtha). Para trasladarse hasta Callinsani Kunka tenían que empezar
faltando varios días para la lunación. El yerno debe llegar justo el día de la luna Nueva o
Llena, caso contrario no se cumplía el suceso.
Las autoridades llamadas Marani tenían como asistentes y/o ayudantes a varios yatiris
(sabedores); ellos tenían como misión dialogar con las hojas de coca e interpretar y consultar
los sueños de él y de otras personas para escoger y nominar a aquellos que poseían el don para
traer el agua yerno. Cualquier persona no integraba la delegación.
Estas prácticas ancestrales están desapareciendo. En algunos ayllus reviven en épocas
de prolongada ausencia de lluvias, ya no traen de la cordillera Callinsani Kunka, tampoco
proceden como los antepasados. Los naturales de estas regiones conocían desde sus ancestros
aquella cordillera.